Mientras México se prepara para acoger la Copa Mundial de la FIFA 2026, la capital del país no solo se llena de emoción y fervor futbolístico. También se vislumbra un movimiento social que busca traer a la luz una de las crisis más apremiantes que enfrenta la nación: la desaparición forzada de personas. Este jueves 11 de junio, coincidiendo con el partido inaugural entre México y Sudáfrica, las familias de personas desaparecidas se congregarán para expresar su dolor y exigir justicia.
Una Voz en el Torneo Mundial
Bajo la consigna “¡No jueguen con nuestro dolor!”, los manifestantes, integrados por familiares de desaparecidos y colectivos como Una Luz en el Camino, Hasta Encontrarles, Mariposas, Armadillos, Buscando a Pamela Volante y Familias Unidas por una Causa, planean desplegar su voz y presencia en los accesos del Estadio Ciudad de México. El objetivo: visibilizar la alarmante cifra de desapariciones que afecta a miles de familias en un país donde los protocolos de búsqueda son frecuentemente ignorados.
Los organizadores se preparan para distribuir playeras blancas y portar fichas de búsqueda con los rostros y datos de sus seres queridos, una imagen que esperan sea captada por las cámaras del mundo durante la transmisión del partido. Se trata de una acción coordinada para interrumpir la narrativa oficial del evento, señalando que la crisis de desapariciones no puede ser eclipsada por el fervor deportivo.
Cifras Alarmantes de Desapariciones
La Ciudad de México enfrenta niveles críticos de desapariciones. Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, en los primeros tres meses de 2026 se han registrado 711 reportes de desaparición, de los cuales 251 continúan sin ser localizados, lo que refleja un promedio de 8.3 desapariciones diarias. Desde el caso más antiguo documentado en 1952, un total de 6,016 personas se encuentran no localizadas en la ciudad.
Entre las víctimas, destacan casos como el de Ana Ameli García Gámez, desaparecida en julio de 2025 en la zona conocida como Pico del Águila. Su madre, Vanessa Gámez, ha denunciado la falta de acción por parte de las autoridades, que en su opinión, fallaron en seguir el Protocolo Alba, que debería haber garantizado una búsqueda rápida y efectiva debido a la edad y estado de Ana.
“Después de ocho meses, tampoco sabemos nada. No hay pistas que seguiremos porque no se han desarrollado las líneas de investigación adecuadas,” declaró Gámez durante una entrevista con un medio local.
Historias de Indiferencia y Abandono
El caso de Olin Hernando Vargas Ojeda, un joven secuestrado en noviembre de 2024, resalta el abandono institucional que enfrentan las familias. Su padre, Fernando Vargas, criticó la inacción de las autoridades y la pérdida de evidencia clave. Vargas enfatizó que la impunidad persiste como un mal endémico en los delitos de desaparición.
“Responsabilizo a la Secretaría de Seguridad Ciudadana por sus errores, y la impunidad en estos crímenes es casi total,” afirmó Vargas, reafirmando la necesidad urgente de un cambio en el manejo de estos casos.
La Urgencia de un Cambio
Con el Mundial a la vuelta de la esquina, la lucha de estas familias pone en relieve una realidad que no debe ser ignorada. Las autoridades locales y federales deben tomar conciencia y actuar, poniendo fin a un ciclo de violencia y abandono. La movilización del 11 de junio representa no solo un grito de desesperación, sino también un llamado a la comunidad internacional para que se enfoque en la crisis de desapariciones en México.
Cuanto más se visibilice esta problemática, más difícil será para las autoridades dar la espalda a las familias que buscan justicia y respuestas.
Para seguir el desarrollo de la movilización y conocer más sobre la crisis de desapariciones en México, puedes leer más aquí.
Conclusión
Mientras el mundo se une para celebrar el fútbol, es vital que no se olvide la lucha de aquellos que siguen buscando a sus seres queridos en un contexto de impunidad. Las familias de desaparecidos están decididas a tomar un lugar en la narrativa del Mundial y a exigir que sus voces sean escuchadas.